Monitores y pantallas en espacios de coworking: cómo organizar las zonas de trabajo
En pocas palabras: para organizar correctamente los monitores y las pantallas en un coworking, conviene elegir el sistema de instalación según la función de cada zona. En los puestos de trabajo es importante poder ajustar el monitor; en las salas de reuniones, que la pantalla se vea bien; y en los espacios transformables, la movilidad. También hay que tener en cuenta el tamaño y el peso de la pantalla, el estándar VESA y la gestión de cables.
En un coworking, un mismo espacio puede utilizarse de distintas formas a lo largo del día: por la mañana como puesto de trabajo para un profesional independiente, al mediodía como zona para reuniones online y, por la tarde, como sala de reuniones o espacio para una charla. Por eso es importante que los monitores y las pantallas puedan adaptarse con facilidad a diferentes tareas y usuarios.
Si un monitor no puede ajustarse en altura, el mismo escritorio no resulta igual de cómodo para personas distintas. Si una pantalla grande está mal colocada, algunos participantes no la verán bien. Y si los cables ocupan la mesa o interfieren en las zonas de paso, el espacio pierde orden y funcionalidad.
Veamos cómo organizar monitores y pantallas en un coworking: en puestos individuales, zonas con dos monitores, salas de reuniones, espacios para eventos y áreas comunes. Muchas de estas soluciones también pueden aplicarse al despacho en casa.
Por qué es importante la colocación de las pantallas en un coworking
En un coworking, una pantalla no es simplemente un equipo colocado sobre una mesa o en una pared. Su posición influye en la rapidez con la que una persona puede empezar a trabajar, en la comodidad de una reunión de equipo y en la facilidad con la que el espacio puede adaptarse a distintos usos.
Hay varios motivos por los que conviene planificar de antemano la colocación de las pantallas:
- un mismo puesto de trabajo lo utilizan personas diferentes;
- los espacios cambian de función con frecuencia;
- la pantalla debe verse bien desde la distancia prevista;
- la superficie de la mesa debe quedar libre para el portátil, documentos y objetos personales;
- los cables no deben interferir con el trabajo ni con el movimiento;
- el equipo debe adaptarse rápidamente a una reunión, una videollamada, una charla o una sesión de trabajo individual.
El principio es sencillo: primero hay que definir la función de cada zona de trabajo y, después, elegir la pantalla y la forma de instalarla.
Cómo organizar un puesto de trabajo individual con monitor
En las zonas de trabajo individual se utiliza normalmente un monitor o un portátil junto con una pantalla externa. En un coworking, además, una misma mesa puede ser utilizada por distintas personas durante el día. Cada usuario tiene una postura, una altura y una distancia de trabajo diferentes, por lo que una posición fija del monitor rara vez resulta cómoda para todos.
Resulta más práctico poder subir o bajar la pantalla con rapidez, inclinarla, acercarla, alejarla o girarla. Un brazo para monitor de escritorio permite retirar la peana original y liberar superficie de trabajo, mientras que la gestión de cables ayuda a mantener la zona ordenada.
En un coworking esto es especialmente importante: cuanto más rápido pueda cada usuario adaptar el puesto a sus necesidades, menos tiempo dedicará a ajustar el entorno. Cuando cambia la persona que ocupa el escritorio, la superficie sigue quedando más despejada y visualmente ordenada.
Los principales criterios para elegir el soporte se explican en el artículo «Cómo elegir el brazo para monitor de escritorio». En un puesto compartido también es importante ajustar correctamente la altura del monitor: influye directamente en la postura y en la comodidad durante el trabajo.
Para un monitor de oficina estándar puede considerarse el brazo compacto con resorte de gas ONKRON G80-B. Si se utiliza un monitor grande o ultrapanorámico, hará falta una solución compatible con sus dimensiones y carga, como el G130-B.
Cómo organizar un puesto de trabajo con dos monitores
En los coworkings, los puestos con dos monitores son especialmente prácticos para quienes trabajan con hojas de cálculo, código, diseño, analítica, contenidos o varias ventanas al mismo tiempo.
Una segunda pantalla permite mantener más información visible: en un monitor puede abrirse el documento principal y, en el otro, una hoja de cálculo, un chat, una presentación, referencias o una videollamada.
Sin embargo, dos monitores ocupan bastante más espacio sobre la mesa. Si ambos utilizan sus peanas originales, la superficie puede quedar rápidamente saturada. Una solución es un brazo doble que mantenga las dos pantallas elevadas y libere espacio para el teclado, el portátil y los documentos.
Al organizar este tipo de puesto conviene prestar atención a la posición relativa de las pantallas. Si ambas se utilizan con la misma frecuencia, normalmente se colocan de forma simétrica respecto al usuario. Si una es la principal, se sitúa justo enfrente y la secundaria se gira ligeramente hacia la persona.
Para dos pantallas pueden utilizarse, por ejemplo, ONKRON G160-B o D221E-B, soluciones pensadas para organizar un puesto con dos monitores. Puede consultar para quién resulta útil esta configuración en nuestro artículo sobre puestos de trabajo con dos monitores.
Cómo colocar una pantalla grande en una sala de reuniones de coworking
En las salas de reuniones y en las zonas abiertas para encuentros suelen utilizarse pantallas de gran diagonal, por ejemplo de 55 a 86 pulgadas. Pueden sustituir a parte del equipamiento habitual: televisor para presentaciones, pizarra y proyector.
Una pantalla grande permite mostrar presentaciones y materiales formativos, dibujar esquemas, realizar videoconferencias y editar documentos de forma colaborativa. Para un equipo resulta más sencillo que trabajar mirando varios portátiles o ir pasando el control de la presentación de una persona a otra.
Los requisitos son distintos a los de un monitor individual: todos los participantes deben ver bien la pantalla, y su altura y ángulo deben elegirse teniendo en cuenta la distancia de visualización.
Por eso, en una sala de reuniones no solo importa la diagonal, sino también la forma de instalar la pantalla. Un soporte de pared es adecuado para una distribución permanente, mientras que un soporte móvil resulta más práctico en salas donde cambia con frecuencia el formato de las reuniones.
Si se opta por una instalación en pared, conviene elegir correctamente entre un soporte fijo, inclinable o articulado. También hay que comprobar la diagonal, el peso de la pantalla, la carga máxima admitida y el estándar VESA.
Cuándo conviene utilizar un soporte móvil en un coworking
No siempre tiene sentido asignar una pantalla grande a una única zona del coworking. Puede necesitarse por la mañana para una presentación, al mediodía para una reunión de un equipo pequeño y, por la tarde, para una charla o un evento.
En estos casos, una pantalla grande instalada de forma fija limita las posibilidades del espacio. Un soporte móvil con ruedas, en cambio, permite trasladar la pantalla entre distintas zonas, cambiar la distribución y utilizar el mismo equipo para varias tareas.
Un panel interactivo o un televisor instalado en un soporte móvil puede:
- acercarse a los participantes;
- orientarse según otra disposición de los asientos;
- trasladarse a otra zona;
- utilizarse para presentaciones, formación o eventos;
- apartarse cuando la pantalla no sea necesaria.
Para un coworking, esto permite utilizar un mismo equipo en varias zonas sin vincularlo de forma permanente a una sola sala.
Si el soporte dispone de bandejas, también pueden colocarse un portátil, un mini PC o equipos de videoconferencia. Al elegirlo conviene valorar la estabilidad de la base, las ruedas con bloqueo, el ajuste de altura y la gestión de cables. También hay que comprobar el tamaño y el peso de la pantalla, el estándar VESA, el escenario de uso y si será necesario modificar la posición del display. Estos criterios se explican con más detalle en el artículo «¿Cómo elegir un soporte para TV?».
Si la prioridad es trasladar la pantalla entre distintas salas, puede considerarse el ONKRON TS1551-B. Si la altura del display debe modificarse con frecuencia, puede resultar más apropiada una solución motorizada como el TS1552E-B, siempre que sea compatible con la diagonal, el peso y el estándar VESA de la pantalla.
Cómo colocar una pantalla en zonas comunes y de paso
En los coworkings, los displays no se utilizan únicamente en los puestos de trabajo y las salas de reuniones. En las zonas comunes, los televisores y paneles pueden mostrar horarios de salas, indicaciones, anuncios de eventos, avisos, mensajes de bienvenida o noticias del espacio.
Como el usuario no trabaja de forma continua con estas pantallas, adquieren especial importancia la visibilidad, una altura adecuada, una instalación segura y la ausencia de cables innecesarios. El tamaño de la pantalla también debe corresponder al espacio: la información tiene que poder leerse con facilidad desde la distancia prevista.
En estas zonas suele elegirse una instalación en pared cuando la pantalla permanece siempre en el mismo lugar, o un soporte móvil si el display se utiliza en distintos puntos del espacio. Conviene planificar de antemano la altura de instalación, la visibilidad desde las zonas de paso y la gestión de cables.
Errores habituales al colocar pantallas en un coworking
Elegir la pantalla únicamente por la diagonal.
El tamaño es importante, pero también hay que tener en cuenta la función de la zona, la distancia hasta los usuarios, el peso de la pantalla, la carga máxima del soporte y el estándar VESA.
Utilizar el mismo tipo de instalación en todas las zonas.
Un puesto individual, una sala de reuniones y un espacio común tienen necesidades diferentes. Para el trabajo individual es importante poder ajustar el monitor; en una sala de reuniones, que todos los participantes vean bien la pantalla grande; y en un espacio con una distribución cambiante puede resultar más práctico un soporte móvil.
No tener en cuenta el cambio de usuarios.
Si una misma mesa la utilizan distintas personas durante el día, una posición fija del monitor no resulta adecuada para todos. Poder modificar rápidamente la altura, la inclinación y la distancia de la pantalla hace que el puesto sea más versátil.
Saturar la superficie de trabajo.
Las peanas originales de uno o dos monitores pueden ocupar una parte considerable de la mesa. Los brazos de escritorio ayudan a aprovechar mejor el espacio y dejan más superficie libre para el portátil, los documentos y los objetos personales.
No planificar la gestión de cables.
Los cables no deben ocupar la superficie de trabajo, interferir en las zonas de paso ni tensarse al girar el monitor o mover un soporte. Conviene prever su organización desde la fase de planificación del puesto.
Fijar de forma permanente una pantalla donde se necesita movilidad.
Si el espacio se utiliza con frecuencia para reuniones, charlas o presentaciones, una instalación fija puede limitar sus posibilidades. En estos casos, un soporte móvil permite cambiar la posición de la pantalla junto con la distribución del mobiliario.
No tener en cuenta la iluminación.
Incluso una pantalla colocada a la altura correcta puede resultar incómoda si recibe reflejos de las ventanas o las luminarias. Por eso, al elegir la ubicación hay que tener en cuenta tanto la posición del usuario como las fuentes de luz natural y artificial.
Qué ideas del coworking se pueden aplicar al despacho en casa
Los principios utilizados en un coworking también son útiles en casa, especialmente cuando una misma mesa se utiliza para trabajar, estudiar, realizar videollamadas y otras tareas personales.
La principal idea que puede trasladarse al despacho en casa es no vincular el puesto de trabajo a una única posición de la pantalla. Cuanto más fácil resulte modificar su altura, distancia y orientación, más sencillo será adaptar la mesa a cada tarea.
Si el escritorio no se utiliza únicamente para trabajar, es útil poder alejar el monitor o desplazarlo hacia un lado para liberar superficie para otras actividades. En este sentido, un despacho en casa se parece a un pequeño coworking: la comodidad depende menos de la cantidad de equipos que de la facilidad con la que el espacio se adapta a la persona.
Hemos reunido más opciones para organizar el puesto de trabajo según distintos escenarios en un artículo específico.
FAQ
¿Qué tipo de pantallas se necesitan en un coworking?
Depende de la zona. En los puestos individuales suelen utilizarse monitores; en las salas de reuniones, displays grandes o paneles interactivos; y en las zonas comunes, pantallas informativas para indicaciones y anuncios.
¿Qué es mejor para un coworking: una pantalla en la pared o un soporte móvil?
Si la pantalla se utiliza siempre en una misma zona, una instalación en pared resulta más práctica. Si el espacio cambia de distribución con frecuencia o la pantalla debe utilizarse en varias salas, conviene más un soporte móvil.
¿Para qué sirven los brazos para monitor de escritorio en un coworking?
Permiten ajustar rápidamente la altura, la distancia y el ángulo de la pantalla para distintos usuarios, liberar superficie de trabajo y organizar los cables de forma más ordenada.
¿Cuándo conviene utilizar dos monitores?
Dos monitores resultan prácticos para hojas de cálculo, análisis de datos, diseño, programación, trabajo con contenidos y tareas en las que es necesario mantener varias ventanas visibles al mismo tiempo.
¿Cómo organizar los cables en los puestos de trabajo de un coworking?
Conviene fijarlos, ocultarlos en canales para cables o utilizar la gestión integrada de los brazos y soportes. No deben interferir con el trabajo ni con el movimiento de las personas.
En resumen
Los coworkings muestran claramente cómo está cambiando la organización del espacio de trabajo. Una pantalla puede ser una herramienta personal, formar parte de un sistema de dos monitores, convertirse en el centro de una zona de equipo o utilizarse como display informativo en un espacio común.
Conviene empezar por el escenario de uso: quién utilizará la pantalla, para qué tareas se necesita, cuánto espacio hay disponible y si será necesario cambiar su posición con frecuencia.
Este enfoque permite evitar la compra de una única pantalla «para todo» y crear zonas de trabajo adaptadas a necesidades reales: trabajo individual, reuniones de equipo, charlas, presentaciones, información en espacios comunes y despacho en casa.
En el catálogo ONKRON encontrará brazos de escritorio para uno o dos monitores, soluciones de pared y soportes móviles para diferentes formas de organizar el espacio de trabajo.